lunes, 28 de diciembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

    Los ojos de Murray se encontraban inyectados de furia y recorría el camino muy apresurado y destruyendo parte de lo que se encontraba a su paso. El cuerpo expedía una luz radiante color naranja y que llevaba a asustar a la naturaleza. Los científicos le cortaron el poder a Carla impidiéndole a esta tener contacto con la naturaleza y estar enajenada de lo que pronto sucedería. Por la mente de Miranda solo pasaban recuerdos tristes que hacían que su cabello se tornara del color de la arena y sus lágrimas al caer en el suelo se convertían en pequeñas flores amarillas que desaparecían en segundos. Carla, se internó en el mar hasta que el agua rozo sus rodillas pálidas y allí comenzó a mover con su mano el agua haciendo un tipo de obra artística que se pintaba en el cielo y estampaba la escena de un paisaje lleno de árboles, para entretener a los otros. La noche calló de un momento a otro y la obra que Carla había pintado en el mar aún se reflejaba majestuosa en el cielo. Miranda encendió una fogata inmensa para calentar al grupo, mientras que Francisco ojeaba la espesura del bosque que era iluminado por la luz de Murray, por otro lado los Fost se encaminaban por el lado noreste para atacar el campamento de los fenómenos.
- ¿Michel donde te metiste?- pregunto Carla, esperando respuesta alguna de la niña, pero lo que recibió fue el crujir de la fogata.
El silencio se vio interrumpido por John, un chico de 13 años un poco bromista y que con su capacidad de mover los objetos le gustaba jugar bromas a las personas. –Se volvió invisible y se fue en esa dirección. Pensé que regresaría.-
-¿Hace cuánto fue eso John?- le pregunto Miranda
-Pues no va ni media hora. Aún podemos seguir las huellas.- Señalando las pisadas.
-¡Yo voy!- dijo Carla y emprendió la búsqueda antes de que le rechazaran el hacerlo.
    Michel estaba tan preocupada por la pérdida de Raquel, que decidió ir a por ella, no supo cómo lo hizo, pero al fin consiguió poner en práctica su poder y usarlo a su favor, así partió en búsqueda de su mentora introduciéndose por la selva. Aquella isla era influenciada mayormente por los fenómenos y todos los paisajes eran de una maravilla exquisita, allí en todas partes se respiraba armonía con Tupzi y tenían toda la comodidad que necesitaban. Michel cruzó por las piscinas de vapor, que eran unos estanques donde el agua hervía y soltaba vapor, semejante a las saunas. Los científicos le echaban el ojo a la niña y la dirigían hasta los Fost. La doctora no perdía de vista a Murray que ya se aproximaba al campamento. Por su parte Charlin y Raymond llegaron al cuarto donde estaba Raquel. Se toparon con que en el interior de la habitación había dos oficiales y estos les pidieron que se identificaran. Charlin comenzó a hablarles en voz alta y directa a los ojos.
-Aquí no pasa nada, ustedes nos ayudarán y harán lo que yo diga sin importar lo que sea.- al culminar la oración, los guardias recitaron la oración y quedaron hechizados. Charlin sonrió y le dijo a Raymond.- Al fin puedo volver a usarlo. Había olvidado lo bien que se siente.
-No celebres aún, ahora viene la parte más ardua.- le expresó Raymond.
    Raquel yacía en una camilla conectada con unos sueros bajo una lámpara gigante y conectada a  un monitor que plasmaba unas imágenes distorsionadas de una ciudad destruida y con personas arrojadas por el suelo. Poco tardaron en darse cuenta que Raquel sobrevolaba la ciudad e infundía el terror en quienes la observaban. Eso era lo que querían hacer después de todo, no querían que odiaran a los fenómenos sino más bien que les temieran.
    Raymond comenzó a buscar algo en una bandeja que tenía algunos medicamentos y comenzó a tomarlos en las manos. Reunió 5 frascos y los coloco en otra bandeja y con una inyección comenzó un cóctel. Charlin vigilaba los signos vitales de Raquel y miraba a su vez las imágenes de la pantalla. No lo decía, pero sentía lastima al ver lo que le querían hacer a los de su especie, todo por ser distintos. Ellos no hacían daño, solo eran distintos y si los dejaban vivir en armonía ellos serían felices.
-Listo- dijo Raymond cargando una aguja llena de una sustancia multicolor.
-¿Suero despertador?- pregunto Charlin.
-Eso mismo, esperemos el mejor momento. Cuando bajen los latidos de su corazón lo hacemos o mejor dicho lo haces, para yo aguantarla. ¿Está bien?
-Si.                                                                                                                                                   
Observaron juntos la pantalla esperando el momento indicado para colocar la sustancia.

    En la playa, Murray llegaba y se enfrentaba a Francisco en una lucha de poderes. Murray traía consigo un garrote lleno de puyas y Francisco había preparado una lanza con la punta de un pez espada que Carla logro atraer a la playa. La fogata se había extinguido por el aguacero torrencial que caía sobre la región, los relámpagos hacían un festín en las aguas del mar y donde había estado el lienzo de Carla, ahora había unas nubes cargadas de agua. El cuerpo de Murray brillaba aún y los ojos de Francisco tomaron la forma de felino que tuvieron meses atrás cuando amaneció en el cuarto. La playa se convertía en el campo de batalla, los contrincantes tenían las miradas fijas y de sus cuerpos salía vapor. La sangre caliente le recorría las venas, mientras que en el interior del bosque Michel se topaba con un Fost que le sonrió antes de atraparla. El grito de la niña se escuchó por toda la isla y saco de la concentración a Murray y Francisco. Estos cayeron en tiempo, mientras la doctora Marcel no se explicaba que sucedía. Ya que los controles se habían paralizado y la alarma del laboratorio se activó. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

    Llegaron a la playa justamente cuando el sol despuntaba en el horizonte. Aquel paisaje pasó de ser gris a llenarse de colores y vida.
-Armaremos una barreara justo aquí.- Dijo Francisco al grupo, señalando un lugar con algunos troncos que podían servir de barrera.- tenemos una gran ventaja y es que la playa solo tiene una entrada. Eso nos será de gran ayuda.
-Tenemos que protegernos, no sabemos cómo están llegando esas cosas a la isla. Parecería ser una venganza de Tupzi.- se expresó Carla, mientras prestaba atención a los ruido que escuchaba.- Se aproximan muy despacio. Son torpes, hacen mucho ruido.
    Desde un tronco hueco se escuchó la vocecita de una niña de algunos 10 años que se llamaba Michel y era la más pequeña del grupo y aún no sabía controlar mucho sus poderes. Cuando el miedo la apoderaba, como ahora, se volvía una especie de holograma. Michel podía ser invisible, pero aún no lo sabía manejar muy bien. –Tenemos que encontrar a Raquel.- se expresó. La chica desaparecida era su mejor amiga y su mentora.
-La encontraremos, eso te lo aseguro.-Le dijo Francisco, que ya comenzaba a sentirse el líder del grupo.
-Yo la buscaré- dijo Murray algo autoritario.- Todos esperen aquí y hagan la barrera, mientras busco a Raquel.
    Todos quedaron en silencio y nadie opino lo contrario. Francisco sentía un fuerte coraje, que era impulsado por los científicos, pero este supo controlarlo. La doctora Marcel estaba furiosa y la impotencia ante el poder mental de Francisco la llevaba a un estado de hostilidad. El ambiente en la isla era un poco tenso y con la partida de Murray, Francisco volvió a tener el control y continúo con su trabajo. Todo comenzó dándole gracias a Tupzi, por ser su guardián y le pidieron que los orientará. Luego agradecieron a la naturaleza y le pidieron el permiso correspondiente para usarla de protección. La playa se convertiría en el fuerte de los fenómenos.

     Murray se adentró en el bosque y recorría los lugares, donde sospechaba que podría estar Raquel, pero como era de esperarse no la encontró. Al llegar a su refugio en la falda del volcán se topó con un Fost con el brazo de lanza. Este era aterrador y en sus pupilas se apreciaba la falta de humanidad. El monstruo se le abalanzó encima y antes de que Murray pudiera actuar con uno de sus poderes, se vio cegado por el enorme peso del robot. Carla, en la playa, escuchó lo que pasaba y se lo informó a sus compañeros. La lucha era ventajosa para el robot, pero Murray consiguió aferrarse de un cable del brazo y lo arranco, dejando así que el brazo del Fost sufriera unas convulsiones hasta paralizarse. El fenómeno ahora tenía una ventaja sobre este y dominándolo agarro una liana, que la multiplico con su poder y amarró al monstruo, mientras Carla informaba toda la situación. El chico le hablaba al Fost, pero este solo soltaba murmullos inteligibles. El fenómeno perdió su paciencia y en un arrebato de furia agarro por la cabeza al monstruo y con sus manos irradio un tipo de energía que provoco que el cuerpo del robot cayera al suelo desintegrándose. Murray infundido en furia emprendió camino a la playa donde ya habían comenzado a hacer la barrera. Los recuerdos que le influían a Murray desde el laboratorio, eran momentos de su juventud donde había sido fuertemente burlado por otros chicos. Pero en el laboratorio los habían alterado para que el rostro del chico que le trataba mal, fuera el de Francisco. Por otra parte a Francisco se le inyectaban recuerdos de momentos triunfantes, para que este se sintiera superior.

    En un cuarto completamente aislado del centro principal, yacía bajo observación el cuerpo de Raquel. Mientras la doctora Marcel estaba ofuscada analizando y aprobando  los pensamientos que filtraban los científicos a Francisco y a Murray. En ese momento Raymond y Charlin iban en camino al cuarto de Raquel para librarla del tormento que pasaba.

viernes, 18 de diciembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

    Lo que les sucedía mientras dormían era solo un apagón de conexiones que hacían los científicos para poder así recuperar los datos que durante el día no podían. Aquella escena era perturbadora para cualquier persona que fuera bastante sensible. Los tubos que les conectaban a la cabeza extraían un líquido de una textura espesa y un color crema parecido al pus. Estos tubos iban a una especie de filtro que limpiaba la sustancia y le quitaba la información necesaria que contenían y las llevaban a las computadoras. Luego el líquido volvía al cerebro del fenómeno con una información filtrada. El tubo que llevaba el líquido de un fenómeno tenía un escape que los científicos pasaron por alto hasta ese momento, cuando la sustancia no pudo llegar al cerebro de Raquel siendo un peligro para todos y para ella. Esto conllevaba una serie de efectos en cadena. Si el líquido no llegaba al cerebro de su receptor, la persona entraría en un estado de catástrofe llevándolo a la muerte o convirtiéndolo en una persona completamente vegetal. El líquido se desparramo por todo el lugar y la especie de pus se adhirió al suelo haciendo de esta una mezcla pegajosa y resbaladiza. Rápido se activó la alarma y el equipo de salud fue a limpiar y asegurar el perímetro. Aquello era peligroso para todos, pero la doctora decidió no abortar la misión y continuar con los estudios. La pobre Raquel calló en un estado de convulsión severa, pero por suerte no le ocurrió lo que se supondría que pasara. Esta se levantó y se desprendió de toda la maquinaria y atacó a uno de los científicos. Su pelo estaba alborotado y sus pupilas muy dilatadas, ella no sabía dónde estaba y todo lo que le rodeaba era peligro. Sus poderes se activaron y su pelo se prendió en fuego, mientras que sus manos parecían antorchas vivas. Comenzó a lanzar bolas de fuego por todo el recinto y las personas corrían despavoridas. Sus ojos se tornaron completamente oscuros y de su espalada le salieron alas. La Doctora Marcel observaba todo desde su oficina en la esquina superior del recinto y cubierta por un cristal blindado. Raquel miro hacia el techo mientras lanzaba una bola de fuego que consumía parte del mismo y ella salía volando tras aquel círculo que ardía, pero no llego tan lejos antes que la doctora encendiera la cajita cerebral haciéndola caer como pájaro cazado por un cazador experto. El pelo de la chica ahora soltaba volutas de humo que se consumían en aquel aire lleno de tensión. Un equipo especial de seguridad llegó y le inyectaron un tranquilizante a Raquel, mientras le colocaban unas esposas algo extrañas en forma circular, que le impedía mover sus manos. La doctora desconocía que el fenómeno tenía alas así que la llevaron a un laboratorio para examinarla. Raymond sabía que era una mutación por los ejercicios que les estaban haciendo. Mientras todo en el recinto era un desastre, en otro lugar comenzaba otra prueba.
    En la isla el crujir de aquel metal se hacía más fuerte, era el mismo sonido que hacen los submarinos cuando bajan a las aguas profundas y la presión del agua es muy fuerte, y se siente ese sonido que pone la piel de gallina. Todos despertaron, pero no encontraron a Raquel, lo cual por primera vez sintieron el miedo y el desconocimiento. La doctora estaba muy ofuscada con la chica que olvido dar la señal para que manipularan un recuerdo. Este era el momento que Charlin y Raymond esperaban, esta era la chispa que encendía la leña verde, haciendo una capa de humo que los atraparía a todos. La chica miro a su amigo, mientras se guardaba la cuchilla que arruino la manga del tubo y sonrió, este le devolvió la sonrisa y con un asentamiento de cabeza se desplazó hasta un botón de un color verde, esto era lo que continuaba. La Doctora había olvidado dar la orden de paralizar todo, por lo que el científico librándose de toda culpa y con algo de mala fe, continúo con su trabajo, presionando el botón, lo que hacía era desplazar a la isla los llamados “Fost” que eran una especie de humanos, pero hechos en computadoras. Eran una especie de hombres robóticos que causaban algo de temor por su estructura física, eran altos, con unos pies muy grandes y uno de sus dos brazos era en metal y tenía alguna arma. Algunos tenían una especie de alicate, otros alguna lanza o punta filosa, muchos unos dedos mecánicos que no median su fuerza al agarrar los objetos, su jefe era el único que tenía la capacidad de cambiar el arma y podía tener la que él quisiera. En los ojos de los Fost no podías ver nada, pues eran robots y carecían de toda la esencia, pero había uno que si tenía diferencia ante todos. Era un Fost un poco más bajo que los demás, solo por algunos centímetros. Esto lo hizo Raymond con su conocimiento en el campo de la robótica y era el que llevaría el mensaje. Lo infiltro para que su misión fuera viento en popa. Cuando este activo a los Fost la Doctora pegó un grito, pero ya era tarde. Ella misma había hecho que los científicos no pudieran revertir la misión una vez activada. Ya no había marcha atrás y los humanoides salían del Tupzi.
    Los fenómenos salieron a la playa en búsqueda de Raquel. En la vanguardia iba Murray que expulsaba de su cuerpo una luz fluorescente pareciendo un palito de esos que alumbran en la noche. En la retaguardia iba Ricardo con la misma apariencia. Mientras que el grupo miraba a su alrededor y activaban sus respectivos poderes. Una de las chicas descubrió un poder nuevo y se asombro de que desde su mano expulsara un haz de luz como una linterna. Muchos otros irán descubriendo sus poderes a través del tiempo. El crujido de metal se detuvo de momento, dando a su paso un silencio que no duro mucho pues desde la cima del volcán se escuchó un grito desgarrador y gutural proveniente de un Fost. Todo el grupo volteo a ver y vieron a tres de ellos en la cima.  No sabían lo que eran, pero sospechaban que eran peligrosos.
-Tenemos que protegernos.- dijo Francisco.- no podemos correr riesgo. Sé que algo extraño ha sucedido. Debemos buscar a Raquel y ver que está pasando.
-Coincido contigo. Debemos ver que es lo que sucede. Esto no está bien.- le dijo Murray mientras convertía una hoja del suelo en una mochila color verde.- Debemos buscar conque protegernos, no estamos seguro en la selva, vayamos a la playa y allí armaremos un plan.
-No nos distanciemos muchos y si alguien es atrapado por los…- Miranda se quedó en silencio pues no sabía el nombre de los humanoides, pero pronto lo recordó.- Fost, griten y Carla los escuchara.
    Carla era una chica menuda, con apenas 16 años que tenía un oído muy sensible y que sus poderes provenían de los animales. Tenía vista de águila, trepaba como un mono, tenía la fuerza de las hormigas y muchas características más.
   La Doctora Marcel fue directo a donde Raymond.
-¿Porqué encendió usted el botón de los Fost, sabiendo que estábamos en una situación de emergencia?- le pregunto la Doctora, mientas no le quitaba el ojo de encima.
-No habíamos abortado la misión, esa fue su orden. No recibí una orden contraria. Así que continúe con la misión.
-Bien.- fue lo que Raymond recibió de Marcel.- pero si me entero de que lo hizo con toda intención. Ya sabe que le puede suceder.  ¿Verdad?-
Raymond sabía muy bien lo que le ocurría a los que intentaban ir en contra de la organización. Ya habían perdido a mucho de sus amigos en manos de la doctora. Los desterraban a la ciudad y esta no era nada buena desde un tiempo para acá, luego de la tormenta que se desato y dejo a las personas algo trastornadas.
Raymond trago hondo y contesto con un firme sí. El no flaquear le dio a la doctora un poco más de confianza.

-Continuemos entonces.- dijo la doctora, mientras se iba a su oficina.

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

     Aquella isla era un cambio constante de clima y la extrañeza de todo era ver como el ecosistema rápidamente se adaptaba y variaba con una facilidad increíble. La isla era pequeña, quizás unas 20 millas de ancho por 17 de largo y  era en forma circular, solo tenía una playa a la que llamaban “playa libertad” el mote le surgió por ser el único lugar que estaba libre en la isla, todo lo demás estaba rodeado por acantilados y en el centro había un volcán inactivo, pero que pronto desataría su furia. En aquel lugar vivían 8 personas, 4 hombres y 4 mujeres, todos iguales que Francisco y Miranda. Las edades fluctuaban desde 7 hasta 50 años y ninguno sabía porque estaba allí, ni el tiempo que habían vivido en ese lugar. El tiempo para ellos era lo de menos, no existía el reloj, los días no eran iguales y no existía algo constante. A veces el Sol salía dos horas y luego se ocultaba. Otras la Luna aparecía con un cielo azul, así como en las mañanas y algunas veces el sol salía en un cielo oscuro, pero era una estrella apagada que solo irradiaba un haz de luz débil y lo demás que se veía era una bola de cenizas. Los colores que veían no tenían nombre, ni les importaba. Se alimentaban de lo que les ofrecía la naturaleza y vivían en una cueva que los llevaba al interior del volcán que le llamaron Tupzi y que para ellos era la deidad más importante de la naturaleza. Tenían dioses y practicaban una religión liberal. Todos los días, al despertar, entonaban cantos de alegrías e iban al bosque en búsqueda de su desayuno. Cuando lo conseguían, se iban a un claro y allí comían lo que la naturaleza les brindaba, luego se repartían para ir a hacer las distintas actividades que les requería su instinto. Para ellos esto era felicidad, pero para Charilin y Raymond, esto era un castigo y una tortura. Lo que intentaba la OMPECDF era ver las reacciones que enfrentaba el ser humano ante situaciones de hostilidad y ponían a los habitantes en estados de peligro, pero estos no eran tan increíbles como los que enfrentarían de ahora en adelante con la llegada de los otros dos nuevos integrantes a la manada de fenómenos y los más importantes. La fase dos constaba de poner en situaciones altamente peligrosas a los individuos para analizar el comportamiento, cambio de neuronas y funciones toxicológicas que el cuerpo de los pacientes experimentaría. Los últimos fenómenos llegarían una noche pacifica en la que los otros estarían sentados frente a una fogata intentando debatir sobre aquel cometa  que pasaba de vez en cuando por aquellos lares.

    Los fenómenos de un momento a otro se quedaron dormidos, como si un botón hubiera sido presionado y apagado su cuerpo por algunos segundos. Allí desde un cielo estrellado bajaron, levitando, dos cuerpos como si fueran extraterrestres de aquella isla. Los cuerpos de Francisco y Miranda fueron depositados sobre un tronco hueco y lleno de hojas, luego de que los cuerpos yacieran inmóviles, desapareció la luz. La noche se volvió rebelde y un viento frió se levantó igual que se levantaban todos y conversaban como si nunca hubiera sucedido nada. El grupo sabía que había crecido y les dieron la bienvenida a los nuevos integrantes, como si hubieran sido familiares que llegaban del exterior. Ricardo que era un chico de 15 años y de pelo oscuro, con tez blanca y de una voz un poco gruesa, les dio la bienvenida.

-Tanto tiempo sin verlos, ya los esperábamos.- mirando al grupo que se encontraba a sus espaldas. ¿Cierto chicos?-
Todo el grupo respondió al unísono. – Si-
-Esperemos que hayan viajado bien.- Retomo la conversación el chico.- Ahora a comer, que Antonieta encontró unos frutos exquisitos y Leonardo mato unas aves jugosas.-

    Francisco y Miranda no conocían a estas personas, pero la OMPECDF les manipulaba el cerebro a todos ellos, para que no supieran que sucedía en realidad con ellos.

     Charlin estaba muy molesta y tuvo que controlar sus ánimos, mientras Raymond se abstenía a no revelarse y echar el plan por la borda. La chica tuvo que ir al baño para descargar su furia con cualquier objeto a su paso. En la cara de la Doctora Marcel se podía notar una satisfacción y un placer descomunal.  

    Los fenómenos se sentaron cerca de una fogata que había hecho Ricardo. Este tenía el poder de crear fuego con las manos y manipularlo con las mismas, también tenía muchos otras habilidades. Todos comenzaron a tararear una canción mientras sobre una montaña se asomaban los primeros rayos de un sol que no garantizaba otro día. Estuvieron horas y horas largas hablando de cosas que ellos creían que habían hecho, pero en realidad lo que decían era el resultado de lo que los científicos les colocaban en sus cabezas. Estos les colocaron su primer recuerdo, manipularon las imágenes de sus familiares, sus regalos de navidades y hasta ciertamente el lugar donde vivían. Les estaban haciendo creer un mundo ficticio en sus cabezas.

    El sueño pronto los abatió y estos se fueron a su morada en el volcán. Al llegar a la falda de la misma, Murray que era un niño de algunos 10 años tomo un árbol seco y que a la vista parecía muerto y lo abrazo, le transmitió algo y aquel árbol que era un manzano, rápidamente se vio verde, fuerte y lleno de frutos jugosos. En la isla existía una ley que todos conocían, aquella era “No dejar morir las cosas que nos rodean, si el salvarla está en nuestras manos.”  Siguieron con paso firme hasta su morada.

    Su refugio era una especie de cueva, pero tenía divisiones y una habitación en común. El sueño lo encontraron rápido y así durmieron plácidamente sin saber lo que pronto se desataría.


    En el laboratorio, la Doc se sentaba con una taza de café y escribía en un cuaderno algunas cosas. Entre ellas había una lista donde en mayúscula se podía leer “DESTRUCCIÓN TOTAL.”

miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

     Los cuerpos de Miranda y Francisco fueron transportados por un pasillo estrecho e inmenso, las paredes eran de cristales y se podían ver algunos cuartos. En muchos de estos se podían ver personas, todas en batas blancas, trabajando en computadoras, pizarras y un sin número de objetos. Una de las habitaciones parecía una sala de cirugías. Allí había aproximadamente 5 cuerpos, todos hombres, bajo una luz inmensa y personas con instrumentos bregando en los cuerpos de estos. El convoy se desplazaba por aquel pasillo a un paso estable, en la vanguardia iba la Doctora Marcel, la señora del parcho. Luego tras ella unos guardias vestidos con batas azules y unas armas largas, seguido de los oficiales iba un chico con lentes y haciendo apuntes en una libreta. Este chico se llamaba Raymond y a él le seguía una chica pelirroja de lentes, también, blanca y apuesta, que llevaba otra libreta de apuntes, los dos se miraron al mismo tiempo, sonrieron y volvieron a sus apuntes. La chica era Charlin. Las camillas iban de tras de la chica y eran llevadas por dos adolescentes con el rostro marcado por el acné, los guardias eran estrictos a la hora de transportar los cuerpos y al menor sonido rápido miraban a su alrededor. El cierre del convoy iba dirigido por 5 guardias semejantes a los primeros. El pasillo parecía no acabar, pero todo era un espejismo. Llegó un punto en el pasillo donde se detuvieron. Allí no había puertas, ni ventanas. Lo que había era una pared blanca sin ningún letrero o símbolo. La doctora Marcel, extendió sus uñas finas y esmaltadas de un color rosado. Justo al frente del convoy una gran puerta se dejó notar, la doctora paso su llave de acceso e inmediatamente aquella puerta dejo ver lo que ocultaba en su interior.
    El cuarto era inmenso y justo en el medio de la habitación se alzaba una columna llena de computadoras e imágenes. De estas computadoras salían unos cables que iban a parar a los muchos cuerpos que estaban en la habitación. Todos eran diferentes y había una cantidad casi semejante de hombres y mujeres.  En dos espacios vacíos se podía leer en un cartel “F1” F2” respectivamente. En esos lugares colocaron los cuerpos de Miranda y Francisco, siendo ella la F1 y él F2. Les conectaron cables a los cuerpos, mientras Raymond y Charlin seguían pendientes a sus libretas. Las cajas cerebrales se encendieron y rápido salían las imágenes en la pantalla.
-Comienza fase dos.- La Dra. Marcel tenía una voz gruesa. Señalo una pantalla del computador y dijo.- Enciéndala a la cuenta de tres… uno, dos y tres-
Un muchacho rubio presionó un botón amarillo e instantáneamente los cuerpos de todos los fenómenos, 10 en total, comenzaron a sacudirse. En el rostro de la doctora se reflejó una sonrisa macabra. -Ahora solo queda esperar.- se volteo y salió de la sala, dejando a todo el equipo allí.
Charlin y Raymond intercambiaron miradas y ahora si podían dirigirse la palabra. Él le pregunto a ella.-  ¿Cuándo ejecutamos nuestro plan?
-Solo es cuestión de esperar. Ahora la doctora está muy emocionada y estará muy pendiente a los detalles. No podemos echar todo por la borda. Ahora tienen a todos los que necesitan.
-Sí, lo sé, pero no soporto ver como tratan a los de nuestra espe…
-Shhhhh- le interrumpió Charlin, mientras miraba a su alrededor para ver que nadie los escuchara.- No lo digas alto, ya sabes el riesgo que corremos y como pudimos alterar todo para entrar. Tenemos que ser precavidos.
-Lo sé, lo sé. Todo por nuestros hermanos.- Hizo un gesto poniendo los ojos en blancos, sinónimo de que Charlin repetía siempre lo mismo.
Raymond tenía la mirada puesta en los fenómenos. Los cuerpos de los últimos dos integrantes comenzaron a moverse. –Ya están entrando a la isla. Míralos.-
-No, sabes que no me gusta ver ese proceso.- Charlin volvía a su libreta de anotaciones y Raymond analizaba las cajas cerebrales.
Los cuerpos eran transportados a una isla donde pasarían el resto de los estudios.



lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

     Una tormenta espantosa se desataba en el exterior de aquel cuarto decorado como para un niño. Las sabanas tenían un estampado de dinosaurios que hacia juego con unas cortinas que cubrían la mitad de las ventanas. Por la otra mitad se esparcía el rápido resplandor de los relámpagos y cubrían la habitación de un violeta aterrador. En aquella habitación y bajo aquellas sabanas de dinosaurios se encontraba Francisco. La tormenta se fue acrecentando y un relámpago volvió a iluminar el cuarto, esta vez trayendo consigo un estrepitoso trueno que sacudió toda la casa y despertó de aquel profundo sueño a Francisco que despertaría con los ojos color rojo fluorescentes y las pupilas dilatadas. La tormenta, extrañamente seso y todo el complejo quedo a oscuras. Él sabía dónde se encontraba, nunca olvidaría aquella estancia donde noche tras noche lloraba bajo las mismas sabanas que lo cubrían y tampoco olvidaría el mundo que había creado bajo su cama.  Se puso de pie y el primer pensamiento fue, << ¿Dónde está Miranda? >>.
    En ese preciso instante Miranda despertaba y tenía sus greñas en un tono violeta azulado, estando al tanto de todo lo que le rodeaba. Despertó en una habitación lúgubre y con un olor a salitre muy penetrante, había despertado en un colchón de líneas o eso fue en algún tiempo, húmedo, apestoso y al parecer lleno de animalillos extraños. Aquella estructura era conocida por Miranda. Esta se encontraba en el faro que le pertenecía a su abuelo, donde ella le gustaba estar y pasaba los veranos pintando los horizontes en unos lienzos que su abuela colgaba en la sala. Y otras veces pasaba las tarde escribiendo historias de capitanes que luchaban con criaturas del mar y que naufragaban hasta ser encontrados por sirenas que los transportaban a islas de pescadores. Muchas veces soñaba que era sirena y podía viajar leguas en el mar para descubrir lugares nuevos. Pero ahora el faro no le pertenecía a su familia y por el aspecto de la habitación dedujo que estaba abandonado. Pensó en Francisco y en ese instante unas arcadas le abatieron el estómago y expulso las bilis. Un fuerte dolor de cabeza se apareció y cuando fue a tocarse donde le dolía, sintió el pelo húmedo, al mirarse los dedos descubrió que era sangre. Asustada, fue en búsqueda de un espejo. En una esquina del cuarto, en el suelo, había un espejo medio roto y lleno de manchas, pero aun así servía para algo. Lo alzo y busco allí donde le dolía para ver si había tenido una fractura. Para su sorpresa, cuando despejo los cabellos lo que encontró fue un poco perturbador. Se topó con que tenía incrustado en su cuero cabelludo un objeto de metal del tamaño de una cajita de fósforo, que tenía unas inscripciones y unas lucecitas de diferentes colores (azul, rojo, verde y amarillo), que brillaban alternamente. Al tocar la cajita una corriente fría le recorrió el cuerpo y soltó un chillido tan fuerte que no se sostuvo en pie y cayó al piso gritando y tapándose los oídos.
   El cuarto de Francisco era semejante al que había tenido hace más de 5 años y no se explicaba como había llegado hasta allí. Comenzó a recorrerlo en búsqueda de una especie de pista que pudiera descifrar si era una ilusión. Su premonición llegaba hasta el momento de la explosión, luego de ahí no tenía más recuerdos. Pasó frente un espejo y en ese momento se asombró del color de sus ojos. Estos se habían adaptado a la oscuridad y ahora tenían una pupila igual que los felinos, pero de un color verde fluorescente que le hacía ver en la oscuridad perfectamente. Comenzó a buscar los bolsillos del pantalón a ver si aún tenía sus pertenencias, pero no las descubrió, se habían apropiado de sus cosas. En ese momento se percató que la pared del espejo tenía un cable extraño y antes de que lo tocara un chillido proveniente de la planta baja de la casa le llamo la atención y decidió ir a por el sonido, pero cuando abrió la puerta de su cuarto todo se transformó en algo confuso, aquello que veía no era el pasillo de su casa y mucho menos era un pasillo, él permanecía en su cuarto pero frente a el había una isleta. Al salir de la habitación esta aun seguía a sus espaldas con  la puerta abierta, pero al frente lo que había era un faro que producía aquel sonido tan perturbador.  Francisco derribo la puerta del aposento con un poder que había estado practicando mucho y aquella vez lo había puesto en práctica. El mismo constaba de manipular los objetos con las manos a distancia. La puerta salió expulsada a un lugar donde no fue percibida. Una tormenta se intensificaba y los rayos comenzaban a manifestarse por todos lados y rompían con el dicho popular de que el rayo no cae dos veces en el mismo lugar. Aquellos rayos eran creados por algo superior y muy vengativo. Ya dentro del faro, Francisco busco la típica escalera de caracol en el centro y  la encontró, mientras subía al lugar de donde provenía el ruido, un ligero pensamiento se le pasó por la cabeza. Él nunca había estado allí, pero se dirigía a un lugar que extrañamente se le hacía conocido. Llegó a una puerta blanca que tenía unas grandes manchas de salitre pegadas y decidió tirar de la perilla y buscar el ruido que tanto le lastimaba. Al entrar en el cuarto, se encontró con que Miranda era la fuente del ruido y que se encontraba echa un ovillo en el piso, tapándose los oídos y gritando. Ella se percató de la presencia de este y lo miró pidiendo ayuda. Francisco fue a donde ella y le dijo:
-Me alegra saber que te encontré. No sé dónde estamos, pero saldremos de esto. Te lo aseguro-
-Ayúdame, este sonido no me deja en paz.- en ese preciso momento la caja dejo de chillar y el mundo se sumió en un silencio espeluznante. Se escucharon pasos que provenían desde abajo y que subían las escaleras, los pasos se detuvieron justo frente a la puerta de la habitación que los reguardaba, ;a perilla giro y fue abierta, mostrando la silueta de una mujer alta, con un parcho y una gran cicatriz en la mejilla izquierda que tenía origen en la oreja y culminaba en el mentón, su pelo era una especie de maraña disuelta y el único ojo que tenía, divagaba y corría a todos lados. Mostró unos dientes puntiagudos y amarillos y una espesa baba rosa le corría por la boca, escupió y se abalanzo hacia ellos. Francisco alzo sus manos y la mando a volar a la pared más alejada y emprendió la huida con Miranda. Al salir de la habitación, cerró la puerta y fue a bajar las escaleras, pero al mirar hacía abajo se percató que había personas subiendo por las escaleras y que les era imposible bajar, así que subieron a la parte superior. Ya la cúpula del faro había desaparecido, igual que la tormenta y ahora un cielo estrellado se vislumbraba sobre ellos. Aquel cielo donde se escondían miles de galaxias comenzó a girar extrañamente y los transportó a otro lugar donde no recordarían nada.
    De tras de todo eso se escondía la OMPECDF y su laboratorio raquítico. En dos camillas se encontraban los cuerpos de Miranda y Francisco, enredados en miles de cables, adormecidos bajo medicamentos  y con la caja de luces incrustada en la cabeza de los dos pacientes. Las imágenes eran transmitidas en una pantalla enorme y muchas personas con batas blancas y con libretas de apuntes, monitoreaban todo lo sucedido. Desde una puerta corrediza y con una bata negra, salió la vieja con el parcho y les dijo a todos.

-Ha funcionado, ahora comienza la segunda etapa. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

    Cada día me toca enfrentar la sociedad que me mira despectivamente por ser diferentes a ellos, pero a mí me da igual, ahora, aunque antes no era así. Hoy el día amerita usar chaqueta y busco en la percha lo que debo ponerme, al fin decido y salgo a la calle a enfrentarme como cada día a todos los sucesos que puedan suscitarse. Ya no tengo que ocultarme, aprendí a quererme como soy, valoré saber que soy “especial” por los poderes que tengo y aprendí a manejarlos bien. Mis poderes llegaron cuando a los 10 años un auto me atropello y me dejo en cama durante 4 meses, según me cuentan, pero para mí fueron algunos 3 días. Durante ese estado me pasaron  muchas cosas, vi la vida en un futuro y todo lo que pasaría al llegar este día. Supe lo que pronto pasaría, pero no quise asustarla. Luego que desperté del coma toda mi familia tuvo sentimientos encontrados. Por un lado mi padre quería verme muerto, no se asusten, él solo quería evitarme el sufrimiento que en años siguientes vendría. Mi madre solo lloraba desconsoladamente y mis primos, tíos y parientes, me miraban de una manera extraña. Al cabo de un rato de despertar del coma llegó el doctor, lo recuerdo aún, con su cara marcada por el acné y unas ojeras del diablo por la guardia que quizás estaba montando. El doctor Sánchez era una especie de generalista extraño, sabía mucho de enfermedades raras y les había explicado la situación de las consecuencias del accidente. Dirigiéndose a mí con unas palabras de condolencia que aún recuerdo, << Francisco ahora tienes algo especial y te pido de favor que trates de manejarlo bien. No es tú culpa el llevarlo. >> Yo estaba embebecido con lo que decía el Doctor, no podía captarlo. Pase un largo tiempo en mi casa y allí fue donde descubrí lo que podía ser capaz de hacer. Podía mover cosas con mi mente al igual que podía destruirlas, mis ojos constantemente cambiaban de color según mi estado de ánimo, muchas veces conseguía introducirme en la mente de las otras personas y hablarles, era muy divertido hacerlo y hacia algunas cosas más. Fui creciendo y mis poderes se intensificaron a tal punto que me expulsaron de la escuela por tratar de persuadir a mi profesora de ciencias para que no diera un examen. Así pase la mayoría del tiempo, en mi casa donde me impartían clases. Mi tiempo libre lo abarcaba en leer libros, escribir, leer sobre mis poderes, hacer búsquedas en Internet y prepararme para el día que pronto llegaría.
   A la edad de 18 años, mis padres fueron asesinados en un asalto a mano armada dentro de mi casa, ese día yo había salido y no presencie el acto, pero al llegar me topé con la desgarradora escena. Lo que no sabía esa persona es que pocos días después me la encontraría en la calle y en su mente cargaba aún el crimen como cargaba el reloj de mi padre en su brazo. Aquello fue la gota que colmó el vaso y lo asesine en público, todos me vieron y a mí no me importo, fue un acto sin pensar y el cual me llevo a la cárcel, porque aunque mate a un criminal me convertí en uno, por no dejarle el espacio a las autoridades. Cumplí dos años, pero luego persuadí a alguien para que me sacara. Seguí entrenándome y busque los lugares donde habían más personas como yo, pero desconocía totalmente la existencia de Miranda.
    Ahora en el tren veo que la muchacha que está en frente le cambia el color de pelo a unos tonos muy bonitos y trato de entrar en su mente para decírselo, pero me es muy difícil. Espero a que se envuelva más en sus pensamientos y al fin consigo entrar y le digo.
-Qué color tan bello.- y me rio.
    Ver su cara fue esplendido y quizás ya ella haya contado esto en su libreta, como yo hago respectivamente. La miro fijamente y le digo.
-Tranquila con lo que va a pasar, todo estará bien. Confía en mí. – Lo dije sabiendo que ella preguntaría.
-¿Tranquila? ¿Qué pasa?- su cabello se tornó de un rojo claro, dejándome saber que se había puesto en alerta.

    Le explique que esto ya me había pasado y que dentro de algún rato iba a pasar algo que no sabía cómo explicarlo, pero que sería grave. Ella por su parte no entendió y se puso de pie. Yo me puse de pies al mismo instante que algo estallo a mis espaldas y me lanzo frente a ella, tirándonos al suelo. Todo el ambiente se nublo y pude ver unas siluetas negras que se abalanzaron sobre nosotros. Miranda trato de correr, pero le fue imposible. Yo trate de resistirme a las personas pero sabía que era imposible. Lo único que pude leer, antes de perder el conocimiento, fue unas siglas extrañas que leían OMPECDF o como ya había averiguado que se llamaban “ORGANIZACIÓN MUNDIAL PARA EL CONTROL DE FENÓMENOS.” En ese momento vi el rostro tatuado de un hombre y luego sentí el puyazo eléctrico de algo, que me dejo inconsciente.  

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

   Los algodones grises se abarrotaban en un campo superficial y no dejaban ver la bola amarilla que salía todos los días. Yo me preparaba a salir de casa y enfrentar las miradas que me daban las personas por el simple hecho de que mi cabello cambiaba de color espontáneamente y reflejaba mis estados de ánimos o inclusive lo que comía. Esta enfermedad me atacó de pequeña cuando 
sufrí una fractura en el cráneo por caer de un árbol de bellotas, luego de eso todo se convirtió en una pesadilla. Pase días en el hospital y mi pelo se transformó en un tono totalmente blanco, y así paso varios meses. Mi familia se preocupó bastante y los doctores no encontraron explicación alguna, haciéndome exámenes semanales descubrieron que la causa del cambio de pigmentación eran las toxinas cerebrales que mi cerebro expulsaba y que el mayor reflejo de la fractura era la cabeza, los doctores le advirtieron a mis padres que esto podía ser hereditario y que podía conllevar a más problemas con el transcurso del tiempo. Yo era una niña de 7 años y no entendía que le sucedía a mi cabello y por más que me explicaran no podía entenderlo. Le preguntaba diariamente a mi madre por qué en la escuela me llamaban “Fenómeno” o “Niña de Colores” y ella me explicaba que no le hiciera caso que lo que me sucedía me convertía en una niña especial y ellos no lo aceptaban. Muchas veces fui objeto de burla hasta que un día a la hora del receso una niña de pelo rubio se burló de mí y sin saber cómo pude ejecutar mi pensamiento, esa niña de lindos cabellos quedo con un recorte totalmente desfigurado y feo. Todos los niños rieron por unos segundos, luego vino un silencio sepulcral cuando uno de los niños me acuso de brujería y me ataron a un árbol hasta que llegaran mis padres. Después de ese suceso me impartieron clases en mi casa por el daño que podía causarle a otros niños. Así pasaron mis años, ocultándome como si fuera lo que me decían que no era; un fenómeno.
    Ya entrada mi adolescencia me volví más rebelde y mi cabello sufría variaciones de color más constante y menos consistentes. Mis poderes aumentaron y llegue a tal extremo de poder controlar a los animales, con las personas fue distinto no podía controlarlas porque necesitaba de todas mis energías para que solo me pudieran mirar, así que eso no volví a intentarlo. Ya luego de los veinte años todo volvió a ser lo más normal que podía ser. Fui a la universidad y allí me envolví en grupos de personas que le daba lo mismo de como yo era. Allí aprendí a ser yo y a gastar bromas con mis poderes, casi siempre que me reunía con ellos mi cabellos adquirían un tono azul tierno que reflejaba tranquilidad y paz interna. Cuando gastaba una broma mi cabello se tornaba naranja chistoso y tenía que ocultarlo para que nadie se percataba, solo los que sabían cómo era entendían aquel código. Cuando llevaba el cabello amarillo pollito era mejor que ni te me acercaras, porque en ese momento estaba enojada al cien por ciento.
    Ya había salido de casa hacia la universidad, pero el cielo no mejoraba y mi cabello se tornó un violeta opaco lleno de pesadez, iba con la vista en el suelo y no levantaba la mirada, solo observaba mis zapatos blancos y mis mahonés rotos, el abrigo color china por el cual había optado ese día era un poco fuera de contraste, pero aún así era lo más cálido que tenía y mis manos eran témpanos de hielo. Con las manos en los bolsillos caminaba por la calle y mi mochila de lado guardaba mis libros, mi reproductor de música, mi libreta personal donde me gustaban escribir algunos pasajes y adicional en la mochila llevaba algunos frascos de cristales donde me gustaba guardar flores o ramitas que yo misma congelaba con mis manos, a veces le daba un poquito de energía llevándolas a irradiar luz. En las noches todas se encendían y mi cuarto adquiría la apariencia de un bosque iluminado. Absorta en mis pensamientos llegue a la estación del tren y justo cuando me montaba en él, una tormenta se desato y el cielo se vacío a cantaros. Ya protegida en el compartimiento y el mundo puesto en marcha, yo observaba el paisaje cambiante y las gotas escurridizas jugando en el cristal. Mis pensamientos viajaron miles de kilómetros y se posaron en lugares esplendidos, mi cabello se tornó de un marrón con tonalidades verde y una voz retumbo dentro de mí.
-Qué color tan bello.- y una sutil risa.
Yo absorta, salí de los pensamientos y mi cabello verde intenso, ahora denotaba que estaba al tanto. La misma voz volvió a entrar.
-Sé que me escuchas.- me dijo- no te preocupes no te haré daño, estoy tras tuyo, voltea suavemente.
    Yo no sabía qué hacer, era la primera vez que me pasaba algo así y además quien demonio entra a la mente de otra persona y le habla, solo podía ser alguien igual que yo y eso me extasiaba. Deje que pasara algunos segundos, voltee la cabeza para ver quién era el susodicho y  allí estaba él. El chico más guapo que había podido ver, con una sonrisa exquisitamente apacible y ojos aceitunas, nuestras miradas se cruzaron y no pude aguantar más y mi cabello se transformó en un violeta azul. Termine por voltear mi cuerpo y quedamos uno frente a otro, solo divididos por el sillón donde me encontraba. No me salían palabras y a él tampoco; al parecer. Paso algunos segundos hasta que escuche su voz esta vez fuera de mi cabeza.
-Francisco y ¿Tú?- me pregunto con aquella mirada que ya no era verde sino violeta igual que mi cabello y reflejaba algo coqueto.
-Miranda. ¿Tú… Tus ojos son iguales que mi cabello?- le pregunté.
-Sí, por eso te entiendo. Llevo años tratando de controlarlo y lo hago bastante bien, pero cuando hay alguien cerca que me cautiva y consume mis energías no logro controlarlo.- Al terminar de hablar su aliento expulsaba una bola de vapor y las dos ventanas que se encontraban a nuestro lado izquierdo parecían congeladas. Me miro y dijo -¿ves?

   Nos reímos un rato y yo acabe diciéndole si podía sentarme a su lado para conversar mejor y que yo no pareciera una chica loca. Acepto y así pasamos el resto del trayecto. Al llegar a la estación me sorprendí que él se bajara en la misma estación. Antes de que nos despidiéramos el me invito un café y allí fuimos a parar. Ahora está frente a mí, escribiendo en su libreta y yo le sigo los pasos con mi respectiva libreta. 

sábado, 31 de octubre de 2015

Reseña: Alsino

Hola a todos mis lectores hoy quiero presentarle una nueva estación del blog que en estos meses ha crecido; gracias a ustedes. A demás de mis escritos estaré añadiendo reseñas de los libros que lea en el transcurso. No aseguro que todas las semanas hayan reseñas nuevas, pero por lo menos una por mes debe haber. Espero que les guste y si quieren hacerme recomendaciones de libros para reseñar me lo pueden dejar saber en los comentarios.
  • Titulo de la obra: Alsino
  • Autor: Pedro Prado (Chileno) 
  • Tapa Dura 
  • Numero de Paginas: 219
  • Editorial: Teresa Martinez
  • Año de Publicación de la obra: 1920 ( Mi edición 1979)
  • Puntuación:  3/5


La reseña que hoy les presento es la de una novela chilena escrita por Pedro Prado y publicada en el 1920 la misma rompió con los esquemas de esa época, convirtiéndose así en una novela vanguardista para la época. Si observamos las novelas de los años anteriores y posteriores, observamos que son basadas en documentos específicos, sus personajes carecen de sensibilidad y el espacio donde se desarrolla la novela carece de creatividad; con Alsino pasa lo contrario.

La historia de Alsino es la siguiente: Alsino es un niño que sueña con volar, un día decide llevar acabo su sueño y trepa a un árbol junto a su hermano, Poli, estando en el árbol Alsino tropieza y logra sujetarse de una rama, luego del susto se van con su abuela. Otro día Alsino vuelve a trepar el árbol, pero esta vez no corre con la misma suerte y cae al suelo, luego de esta quedara con una joroba que con el tiempo descubrirá que son alas. Luego de eso Alsino viajara por las nubes y vera el mundo con otros ojos. Llega un día en el que al chico lo atrapan, pues vivía la vida robando. Al ponerlo prisionero le cortan las puntas de sus alas así impidiéndole escapar. Lo llevan con Don Javier, dueño de una hacienda y padre de Abigaíl. Don Javier lo tendrá prisionero con el único objetivo de exhibirlo. Alsino enfrentará  grandes cambios, luego de ser prisionero.


En lo personal la historia me cautivo y su final ciertamente pone en cierto que es una novela la cual rompe con los esquemas de la época. A pesar que carece un poco de descripciones especificas no te pierdes en la trama si estas al tanto de ella. Los personajes son ricos en descripción y el ambiente no cambia mucho. Es una obra llena de metáforas bien laboradas y de diálogos internos muy interesantes

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Ahora quien soy?

Me llamo Milagros Estela Manso Rivera viuda de Serrano. Tengo 55 años. Tengo cuatro hijos: Estela, Leonardo, María y Luis. Mis hijos viven lejos. Mi hija Milagros ya no viene a verme y María viene todos los días luego del trabajo. María es secretaria y tiene dos niños, mis nietos, Andrés de 10 años  y Antonio de 8 años. Vivo en la esquina de la calle Miosotis de la urbanización Montier. Mi esposo Ramón murió hace ya tres años de un paro cardíaco.  Recuerda ver las notas
     El mensaje provenía de un televisor que se encontraba en la habitación de Estela, una señora de 55 años. Era martes y el día se pintaba tranquilo. A las 10 de la mañana aún el cielo no guardaba nubes, parecía un inmenso mantel azul. Por otra parte Estela ya había desayunado y se tomaba una tacita de café en su mecedora, mientras recordaba lo grandes que fueron sus días. Allí en su mecedora se transportó a tiempos de antaño y se acarició aquella frágil melena blanca que caía sobre sus hombros, observó sus manos ya arrugadas y sin suavidad alguna, una lagrima rodó por su mejilla y dejo caer la taza, haciéndose añicos en el suelo. <<Vuelve Estela>> se dijo. Cuando salió del recuerdo inmediatamente fue a por un trapo en la cocina para limpiar el líquido derramado y trajo consigo la escoba y el recogedor. <<Que vieja bruta soy. Después de grande me he vuelto torpe. >> levanto los trozos de la taza y luego de limpiar, llevo los restos al zafacón. Volvió al chinero y está vez saco una taza muy antigua que era de la vajilla de su madre. Luego de llenar la taza se paró frente al refrigerador y comenzó a leer unas notitas que había allí. Algunas leían: Tienes 55 años. Tienes 2 nietos que te visitan todos los días. Les das dulce a tus nietos. Los dulces están de tras de ti y están etiquetados.
    Ya era la 1 de la tarde y Estela aún en su camisón de dormir, andaba por el patio. Su lugar era bajo la sombra de un gran flamboyán amarillo que decoraba aquel micro patio. Bajo aquel árbol había un  juego de muebles y una mesita destartalada llena de moho. Sobre la mesita estaba la taza ya vacía y Estela estaba pensativa en el sillón. Otro repentino recuerdo le saltó a la cabeza y esta vez ella se imaginaba vestida de gala en un gran salón de baile junto a grandes figuras del país. Allí se veía ella, con el traje azul que llevaba aquella noche y con el collar de perlas que acostumbraba usar, su cara bien maquillada y su peinado elegante, así se veía ella desde aquel sillón. Una sonrisa le afloro su rostro y recordó la maravillosa sensación que era sentirse admirada por todas las personas cada vez que iba a alguna fiesta o algún lugar. El recuerdo se hacía más lúcido y la música se intensifico, los pies de Estela comenzaron a verse retenidos bajo aquellas chancletas, pero esto no le fue suficiente a las míseras. Estela se desprendió de ellas y ahora, con los pies descalzos, comenzó a interpretar aquella dulce melodía que solo ella escuchaba y que le ardía de ritmo. Danzó entre las ramas y semillas caídas haciéndolas crujir bajo sus pies, dio vueltas por aquella alfombra amarilla, acaricio la suave brisa, sonrió al grandioso público que volando pasaba por allí, evoco a su difunto señor le dio las gracias y este se marchó alegre por volver a danzar con su bella dama. Alegre emprendió el camino hacia la ducha, se despojó de toda tela y aún allí la seguían las notas. Algunas notas leían: En la pluma de la ducha “izquierda-caliente y derecha- fría.” Sobre algunos envases “rojo- champú. Azul- acondicionador. Todos los papelitos estaban dispersos por la casa añadiendo datos o identificando algún objeto.
    Al llegar las 5 de la tarde, el reloj entono la melodía y Estela cerró el libro que andaba leyendo porqué llamaron a la puerta y la abrieron, dos chicos salieron corriendo hacia Estela y un ataque de pánico le llegó. De pronto no sabía dónde estaba y quien era. Que hacían aquellos dos niños allí y porque la abrazaban. Aún no llegaba María y Estela, desprendiéndose de los niños, corrió hasta la cocina a esconderse. Allí se refugió y su adrenalina se despejo, los recuerdos volvieron de inmediato y se sintió estúpida por los actos que había cometido. Fue directamente al baño y se echó a llorar por el hecho de asustarse de sus nietos. María llego hasta el baño y le pregunto si se encontraba bien. La respuesta de Estela fue.
-Sí, bajo ahora.
-Pero mami, los nenes me han dicho que saliste corriendo. ¿Segura estas bien?
-Sí, no fue nada grave es que esta mañana me comí algo y llevo todo el día con el estómago malo. Voy ahora.
-ok, te espero en la sala.
Estela se limpió las lágrimas y puso en orden sus pensamientos. Se paró frente al espejo y dijo
-Recuerda cómo te llama y quien eres. Eres Milagros Estela Manso Rivera viuda de Serrano. Que Dios te tenga en la gloria amado mío, cuanta falta me haces.- se persignó, respiró hondo y salió al encuentro. Antes pasó por la cocina y fue a buscar un frasquito lleno de dulces.  Era un frasco de cristal con una etiqueta que leía “Andrés y Antonio”. Estela extrajo dos dulces y llamo a los niños, estos fueron a la cocina y su abuela los recibió con un abrazo, una disculpa que ellos no entenderían hasta años más tarde y un premio; dulces.
-Gracias mamá.- dijeron al unísono y salieron a jugar como si nada hubiera pasado.
-Ay mami ya me estoy quedando sin bebes. Míralos que grande están. – María estaba parada en el marco de la puerta que daba al patio y veía a los niños jugar.- ¿Qué pasaría si papi estuviera vivo? ¿Jugaría con ellos?
-Esa pregunta me la hago todos los días y todos los días me la respondo. Todo sería distinto, pero ya no hay que lamentarse, pasó a mejor vida. Desde allá arriba nos protege. También sé que estaría orgulloso de ti y si estuviera vivo me lo imagino contándoles a los nenes las historias que les hacía a ustedes.  
    Como era costumbre, María y Estela, se sentaron en la sala a charlar y a tomar café. Hablando de cómo les había ido el día y conversando acerca de las noticias que siempre surgían. Siempre hablaban dos horas y uno que otro día se quedaban a cenar. Pronto María se tuvo que ir y así se despidió de su madre.
-Bendición mami. Nos vemos mañana. Cualquier cosa me llamas; Te amo.
Los niños por su parte se despidieron con un beso y un abrazo.

    Otra vez Estela se quedaba sola. Para esta la soledad no era mala, pero si lamentaba muchas cosas a la hora de estar sola. Entre cocinar, comer, ver la novela, ducharse y peinarse se le fue la tarde. Y entre esas actividades más notitas aparecían y otras más, se añadían. Llegó la hora de dormir y Estela acostumbraba ver televisión de noche, pero  ya  al as 11 de la noche sus ojos automáticamente se cerraban. Ese martes optó por apagar el televisor y hacer un esfuerzo por recordar su vida, le dio gracias a Dios y siguió recordando su juventud. Así pronto se quedó dormida sin sospechar que esa noche sería la última en la cual recordaría que se llamaba Estela y sus recuerdos ya no estarían con ella.

lunes, 12 de octubre de 2015

Ella...

-¿Qué? No, no puede ser cierto oficial.- fueron las palabras de Antonio al escuchar que la búsqueda de su prometida había culminado y que ya no la encontrarían con vida.

-Lo siento mucho caballero, pero ya buscamos en todos los lugares de la ciudad y no aparece. Las cámaras de seguridad no revelan nada que nos ayude en la pesquisa y usted ha cooperado lo suficiente. Ya lleva 3 meses desaparecida lo mejor es que ya no agote fuerzas. Si está viva, le aseguro que volverá con usted.

Antonio estalló en llantos en la acera frente a su casa y el oficial al verse en aquella situación decidió marcharse ya había cumplido con su misión.- Éxito en su vida señor.-

    Lorie había desaparecido 3 meses atrás en una noche lúgubre, muy oscura para ser verano al igual que fría. Aquella mañana del 8 de julio había amanecido lloviendo y así permanecería toda la mañana y semana. La mañana transcurrió como de costumbre en la casa de estos dos, pero al llegar la tarde los ánimos se caldearon y hubo una pequeña discusión que termino con la ida de Antonio. Este se fue a un bar que se encontraba a 3 cuadras y allí paso toda la noche hasta llegar a la madrugada que decidió ir a su casa. Llego a su casa y no encontró a Lorie no había rastro alguno de su prometida. De aquella pelirroja guapa, de lentes y pecas en surtidas por sus hombros. Antonio pensó que su prometida se había ido de fiesta, pero no fue así. Ella no llego en la mañana, mucho menos en la tarde y tampoco llegaría en las semanas subsiguientes. Aquella ausencia empezaba a carcomerse la casa y el espíritu de Antonio. Las semanas pasaron y este no lograba conciliar el sueño, tomaba pastillas que le evitaban dormir y si lograba dormirse se levantaba de pesadillas en las cuales decía que Lorie lo seguía y lo acusaba. Lorie y él habían tenido una relación bastante estable y aún no se casaban porque no se sentían en la edad de hacerlo, pero si querían hacerlo en una proximidad.

   Ya había transcurrido algunos meses de la desaparición de la chica y Antonio cada vez decaía más en una depresión. Este le decía a todos que veía a Lorie y nadie le hacía caso, su psicólogo lo recomendó a un psiquiatra y este le dio medicamentos que lo anestesiaban. Bajo los efectos de las pastillas tenía sueños extraños donde Lorie le gritaba que bajara el cuchillo y que lo recapacitara. Pero este se abalanzaba y ahí un sabor a sangre le corría por su boca. Al despertarse, el sabor de la sangre continuaba y al mirarse en el espejo se percataba de que se había mordido el labio y sangraba en cantidad, esto ocurría muy a menudo. Ya Antonio había dejado de ser el hombre que fue en algún tiempo, ahora era una especie de humano maltrecho con ojos divagantes, sin uñas por comérselas de la ansiedad, unas ojeras terribles y su cabello maltrecho, ya no se bañaba y su casa olía a encierro y muerte.

   Antonio dejo de tomar las pastillas y aun así veía a su novia muerta que lo llamaba y señalaba. Él no lo entendía, pero ella seguía con la insistencia. Su hermana fue a la casa e intento ayudarlo, ya Antonio se iba recuperando de la depresión, pero el fantasma de su prometida lo asechaba. Una noche en su sueño todo se revelo.

    Aquel 8 de julio, luego de la discusión, Antonio se fue al bar donde pasaría un buen rato. Aproximadamente a la medianoche recibió una llamada de Lorie que lo llevo hasta el hogar. Esta había preparado una noche romántica, pero al ver que su prometido no llegaba decidió que llamarlo era la situación. Al llegar Antonio se sorprendió y le recrimino que aquello no era para el sino para un amante.

-Que absurdo eres. ¡Ves! Intento estar bien contigo, pero tú no te dejas. Ya esto acabo, me rindo Antonio. ¡Me voy!- Lorie subió las escaleras para buscar su ropa y marcharse, pero él le agarro el brazo y lo apretó con fuerzas.- Suéltame me haces daño idiota, como vuelvas a ponerme un dedo encima será la última vez que sepas de mí.-

-No amor, no te vayas, sabes que te amo y que eres lo único que tengo. Por favor no te marches.- Antonio le lloraba desconsoladamente, pero esta ya sabía cómo era él.

-No me marcho, pero sabes que eso es para ti.- Señalando una botella de vino que estaba en la sala junto a algunas velas encendidas.- Ponte cómodo, me arreglare el maquillaje y bajare enseguida.- le dio un beso en la mejilla a Antonio y este la soltó.

Sonriéndole le dijo.- Amor te espero aquí. Se secó las lágrimas y la dejo ir.

    Lorie subió e inmediatamente al llegar al cuarto le puso el cerrojo e hizo la maleta, esa misma noche se marchaba. Ya no aguantaba más, Antonio siempre la hacía sentir culpable de todo y le recriminaba la depresión que llevaba. Hizo la maleta lo más rápido que pudo, solo llevaba lo indispensable. Se quedaría algunos días con su mejor amiga, luego iría a la policía y pondría una orden de restricción y buscaría lo que le quedaba. Así salió del cuarto y se llevó la gran sorpresa de que Antonio la esperaba frente a la puerta del dormitorio. A esta no le dio mucho tiempo de razonar lo que pasaba y al abrir la boca instantáneamente sintió que un pañuelo le cubría la boca, sintió un fuerte dolor de cabeza y no recordó más. Antonio la había amarrado y la llevo al sótano, allí la desato y volvió a atarla, pero esta vez las manos y pies por separado, luego pasó una soga por una columna y la elevo. Lorie se despertó por un dolor intenso y desgarrador que provenía de los dedos de los pies. Al despertar sintió que su cuerpo estaba inmóvil y que levitaba. De un momento a otro ya no sintió dolor, aun levitaba se sentía en el aire pero nada le causaba dolor.

    Ahora se encontraba en un extremo de la habitación, algo confusa, al despejar la mente pudo verse. Allí yacía su cuerpo amarrado y elevado en una columna. Se llevó las manos a la boca, pero no podía hacer nada, miro alrededor del sótano y sobre una mesa de herramientas vio el cuchillo ensangrentado que le quito la vida. Unas arcadas se asomaron, pero fue solo un pensamiento, ya estaba muerta y levitaba en el aire. Sintió los pasos de Antonio, que bajaban por las escaleras del sótano. Ahora iba vestido con unas bolsas plásticas y traía una serie de herramientas que usualmente usaba. Se acercó al cuerpo sin vida de Lorie, mientras el alma de esta lo observaba con odio. Le acaricio el cabello y le susurró al oído

-Ya todo está bien, cariño. Ahora no te iras de mí, pero tengo un tantísimo problema. ¿Sabes cuál es?- le pregunto al cadáver.- Ja como vas a saber, si estas muerta.- En ese instante se entristeció y lloro, pero al instante se recuperó.- Nadie puede verte, tendré que ocultarte muy bien.- y así comenzó todo.

    Para que nadie sospechara y para asegurarse de que ella estuviera muerta, le dio algunas puñaladas más. Se quitó las bolsas que cubrían su cuerpo y se marchó al bar, donde estaría hasta tarde. Quiso empaparse de alcohol para que el crimen le fuera mas leve. Aproximadamente a las 3 de la mañana llego a su casa y bajo al sótano. Allí el cuerpo de Lorie yacía de un color azul, ya su cuerpo había perdido toda la sangre y el oxígeno. Ahora procedía desmembrar el cuerpo, Antonio se colocó las bolsas nuevamente y procedió con el trabajo. Busco una sierra y le corto los miembros, luego la cabeza y por último el torso, mientras iba cortando los iban echando en un bote lleno de hormigas, para que se comieran la carne y luego de eso pasaba los huesos por una ponchera de ácido para que al final de todo quedaran blancos. Ya cuando los huesos no tenían nada de carne, los echo en una trituradora que tenía y estos quedaron pulverizados. Lorie veía como mutilaban su cuerpo y juro venganza.

    Antonio se despertó empapado en sangre y el espectro frente a él. Un dolor terrible lo azoto y desde la puerta vio como Lorie lo llamaba. Antonio no aguanto más y escribió una carta donde confesaba el crimen. Bajo a su oficina y allí encontró su pistola, la cual al instante saboreo el sabor a sangre.

lunes, 5 de octubre de 2015

Cuando los monstruo no salen del armario.

    ***Nota del autor: Para muchas personas está entrada puede ser un poco delicada. Pido discreción. Gracias por su apoyo.***

   El atardecer se convertía en noche y aquel prado lleno de trigo se transformaba en una planicie dorada. Fabiana caminaba por un sendero con sus botitas de hule color rojo y dejaba a su paso una pequeña estela luminosa. El viento soplaba y movía su cabello semejante al color del trigo. Llevaba unas florecitas en su cabeza y hacían una corona como si fuera la princesa de aquel campo; y lo era. El sol del atardecer y la luna que pronto se asomaría le pertenecían, igual que aquel prado de trigo y las estrellas que esa noche vería. Fabiana se encontraba en el mundo que había creado para escapar del nuestro. Aquel mundo era creado por su imaginación extraordinaria y la madurez forzada. A sus 10 años era una niña muy inteligente, astuta y elocuente, aunque por dentro retenía un mundo inocente negado a crecer. Aquel mundo solo afloraba en sus sueños y era donde ella actuaba teniendo su edad. Fabiana solía encerrarse en ella cuando menos lo esperabas a veces en el autobús camino a su casa observaba por la ventana y se escapaba un rato. Bastaba un ínstate para que ella se transportara a una playa y volara un cometa, todo eso desaparecía al llegar a su destino y volver a retomar la realidad. Al entrar a su casa los fantasmas de las discusiones la acaparaban y las lagartijas de antaño la abarrotaban con sus preguntas. La familia de ella era pequeña comparada con los del vecindario. Tan solo eran 5 personas; su madre, el padre, sus hermanos gemelos y ella. En algún momento fueron 6, pero su hermana mayor se había suicidado por situaciones que habían sucedido y que Fabiana conocía, pero sabía que no le iban a creer jamás. Ahora se encontraba en su mundo, donde solo ella podía entrar. Muchas veces la acompañaba un peluche que le había pertenecido a su hermana, pero ese día no le acompaño.

    Ya el atardecer había menguado y el campo dorado había palidecido convirtiéndose en un prado oscuro. La oscuridad consumía todo y aunque Fabiana no tenía miedo, imagino una linterna de gas y esta apareció a sus pies. El cielo estrellado la cuidaba y los trigos la ocultaban,  esta sabía que llegaba la hora de aventurar.  Sus botas de hule se estrellaban contra el suelo y las luciérnagas emprendían un viaje elevándose así en una nube de luz. Desde las alturas era un espectáculo magnifico, miles de puntitos que se iban convirtiendo en una nube densa que podía confundirse con una ciudad una ciudad muy luminosa. Para Fabiana aquello era diversión y apenas comenzaba. Los grillos y otros insectos nocturnos comenzaron con su canción, mientras ella paseaba  y observaba todo. Entró en un bosque algo denso, pero de inmediato afloraron luces de los árboles y frente a ella se abrió un prado donde correteaban algunas ardillas y mapaches. Un búho de ojos amarillos la observaba desde un árbol. Allí  en aquella planicie verde, ahora iluminada por un tenderete de luminarias, ella corría con sus botitas y su traje blanco que hacían juego con una corona de flores adornaba su cabecita y combinaba con el color café de sus ojos. Frente a Fabiana un castillo de juguete se acrecentó e inmediatamente se asustó. Ya sabía lo que significaba. Como en todo mundo, existe la maldad y su mundo no estaba exento. Allí había un monstruo que la quería para él, era una bestia enorme, semejante a un hombre, pero con tres brazos, un rostro oculto que solo dejaba entrever unos dientes chuecos y amarillos por los cigarrillos que fumaba, tenía dos piernas y tenía una lengua semejante a la del colibrí, la cual usaba para amenazar a Fabiana. Aquel monstruo quería hacer feliz a Fabiana y no dejarla ir. El castillo que estaba frente a esta fue regalo del monstruo y ella lo disfrutaba en nuestro mundo, pero en aquel mundo no se atrevía entrar porqué sabía que podía ser una trampa. La estructura era muy tentadora, pero la Fabiana de nuestro mundo se lo impidió y la hizo ir a un lugar que le iba a gustar. Salió de aquel prado y se introdujo al bosque por un sendero color verde fluorescente y luego de 2 minutos llegó a un riachuelo de un magnifico azul claro con una cascada refrescante. En aquel riachuelo las mariposas aleteaban, las libélulas se alimentaban de las plantas acuáticas y unas pequeñas ranas saltaban por doquier. Los nenúfares colmaban las orillas y resplandecían al tocarlos, los peces eran muy llamativos e irradiaban luz, Fabiana deseaba que aquello siempre fuera así, pero ella sabía que al crecer aquel mundo se iría actualizando y quién sabe si algún día ella estaría allí en alguna de esas rocas, sentada, pintando aquel riachuelo o simplemente aquello desaparecería. De un momento a otro los peces dejaron de esparcir el resplandor y el riachuelo quedo a oscuras. La señal era para que Fabiana se fuera, el monstruo venía a por ella. La niña sabia donde ocultarse y salió a la huida. Pasó por lugares que ella estaba consiente que eran buenos escondites, pero sus pies la volvían a traicionar y la arrastraban a la fuerza. La arrastraban a una estructura de dos plantas que ella conocía muy bien, era color violeta y blanco; su casa. Los pies la enviaban a donde vivía el monstruo, entró a la casa por la fuerza y corrió a su cuarto donde se supondría que está vez estuviera a salvo. Cerró las ventanas con seguro, tranco el armario de donde comúnmente salen los monstruos, ilumino con una lámpara la parte inferior de su cama teniendo en consideración que los monstruos le temen a la luz, le puso el seguro a la puerta y fue a ocultarse bajo las sabanas. Era otra noche en la cual el monstro la atraparía, por lo menos esto ocurría 2 veces al mes y nadie sospechaba nunca. Fabiana sabía que el suicido de su hermana se debía también al mismo monstruo que la asechaba. Bajo las sabanas de princesa se ocultaba Fabiana y pronto escucho como el cerrojo se desplomo del seguro. Maldita sea otra vez el monstruo la había atrapado. Sería otra noche dura, como las otras, donde luego que el monstruo hacía de las de él, dejaría en las sabanas a una niñita llena de lágrimas por el daño inmenso que le hacía. Con aquella lengua de colibrí la atrapaba y la introducía por los recovecos de su cuerpito buscando el sabor dulce de la flor. Un monstro que hacía de las de él y luego se retiraba para así seguir su vida normal. Lo más triste y lamentable era que Fabiana tenía que soportarlo todos los días, porque además de entrometerse en sus sueños, era parte de su vida. Aquel monstruo era su padre.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Sofía La De Las Botas Azules

    Sofía sabía quién era aquel niño de tez verde y ojos violetas, era su sobrino el que yacía en aquella cuna de hojas fluorescentes. El niño se entretenía con un juguete algo extraño era un tiovivo flotante, lleno de animalillos y de colores vivos. Los ojos de Sofía no creían lo que veían, se supone que su sobrino no se encontrara allí, sino en Inglaterra donde se encontraba la hermana de esta. El tiovivo desapareció y aquellos ojos violetas se fijaron en los de Sofía; el niño la reconoció y balbuceo. Alzo los bracitos para que su tía lo cargara y así lo hizo esta. Cuando tuvo al niño en sus brazos, las hojas que salían del niño se extinguieron y tomo la forma de un bebe humano.
-Tenemos que buscarte un camuflajeador.- Mirando sus botas y volviendo la vista hacia su sobrino.
    Ya la luz del sol se comenzaba a colar por el callejón, los primeros automóviles comenzaban a circundar las calles y las personas comenzaban a desperezarse de sus sueños profundos. Sofía no podía salir con el niño por la calle, pues los Zhuzh andaban siempre pendiente de los pasos de la especie de Sofía. Los Zhuzh trabajaban para el gobierno y también usaban camuflajeador, para asemejarse a la especie humana, algunos tenían cargos importantes en la ciudad. Sin camuflajeador eran una especie de humano baboso, con cuatro piernas, tres brazos, con ojos de moscas y una nariz diminuta. No tenían orejas, sino dos orificios que hacían de estas y respiraban por sus costillas. No eran nada de atractivos, tampoco muy inteligente, pero el gobierno los usaba para que desaparecieran a la especie de Sofía. De la nada todo se alumbro a las espaldas de ella, en la entrada del callejón, los Zhuzh la habían encontrado y si no se libraba de ellos, podría poner en riesgo la vida de su sobrino. A ella lo más probable la matarían y a su sobrino lo usarían como conejillo de indias. El niño comenzó a llorar fuertemente y  Sofía lo apretó en su pecho, no tenía escapatoria, tenía que pensar en un plan antes que los atraparan. Fue dando pasos hacia atrás hasta que choco con una pared; el callejón no tenía salida e iban por ella. De un momento a otro los policías, se abalanzaron sobre ella. Una puerta se abrió de la nada y un chico la llamo desde allí, Sofía espero el tiempo indicado para abalanzarse hacia la puerta; lo hizo. La puerta se cerró tras ella y escucho los golpes de las criaturas.
    Todo estaba bien, o eso era lo que se pensaba. Dentro del alojamiento un portar se abrió y los tres, el niño, Sofía y el chico que los ayudo se lanzaron por él. Sofía confiaba en el chico, pues ya lo conocía de antes, pero lo que no sabía era que su hermana había fallecido y por eso el niño había llegado a aquel callejón, su tía era la única salvación y más ahora que ellos abandonaban este mundo, porque pronto llegaba a su fin.
    Llegaron a un bosque y el portal se cerró tras ellos. Ya Sofía no necesitaba sus botas; se las quito. Poco a poco sufrió la transformación, su cuerpo era verde y sus ojos violetas; iguales a los de su sobrino. Su cabello era marrón y de sus talones salía una espuela, unas pequeñas alas afloraban de sus costillas y una especie de lunares marones afloraban sus pómulos; era hermosa. En aquella región del bosque todas aquellas criaturas escapaban en capsulas. Ellos llegaron con la misión de salvar al mundo, pero fracasaron, ahora escapaban con algunos humanos que si estaban dispuestos a recibir ayuda y a poblar un planeta igual que el nuestro. Yo era uno de esos humanos que me encaminaba a una nueva vida

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Sofía La De Las Botas Azules

     La ciudad se empapaba con el roció de la mañana, los semáforos danzaban al son de la brisa que brotaba de las calles aledañas e iban acrecentándose aquella fría mañana de diciembre. En alguna acera de aquella ciudad Sofía andaba a saltitos y sostenía, en su mano izquierda, un paraguas azul. Aquella niña aparentaba una inocencia juvenil y fresca, pero nadie sospechaba que tenía 33 años, solo quien la conocía sabía ese dato. Siempre llevaba puestas unas botas azules, paseaba por la ciudad buscando objetos extraños. Quien la observaba no sospechaba que Sofía era de esas personas que buscaban en los escombros, los que se hacían llamar “Busca Tesoros”. Aquella mañana no había ningún turista por la acera que desease tirarse una foto u observarla extrañado, como solían hacer. Los gatos callejeros indagaban en la basura, en búsqueda de su último bocado de comida y los cachorros  entonaban una cacofonía anunciando la mañana y jugando a ser gallos mañaneros.

    Emprendió el paso a un callejón cercano y allí hurgando entre la vida de las personas encontró un paño ensangrentado envolviendo una carta y una llave, la nota tenia inscrito algunos garabatos que alcanzaban puramente a ser letras, pero la luz del callejón no ayudaba mucho. Ella enrollo el paño y lo introdujo en su chaqueta. Buscó un rato entre la basura y no pudo más que hallar algunas cosas de costumbre, batidoras dañadas, relojes en desuso, papeles de cuentas vencidas, cubiertos mohosos y cosas de costumbre. Se dispuso a salir del estrecho, cuando un sonido le llego a sus espaldas. Se volteo y aguzo la audición, para descubrir que el sonido era causado por algo detrás de un zafacón; lo que llamo su atención fue el llanto de un bebe...


domingo, 13 de septiembre de 2015

Nominación a los Best Blogs

 Hola a todos mis lectores mi gran amiga Su del blog Beatlezubooks.blogspot.com me nomino asi que aquí está la entrada.

Las reglas son:

1. Nombrar y agradecer al blog que te nominó.
2. Contar 11 cosas sobre ti.
3. Responder a las preguntas y formular unas nuevas.
4. Nominar blogs.


  • 11 Cosas sobre mi, dos son  mentira, adivinan? :
  1. Desde pequeño tengo un gusto por la lectura.
  2. Cuando niño soñaba con ser arqueólogo y descubrir un dinosaurio que se llamara Gaboverosiptor
  3. Tengo una cicatriz en la rodilla. 
  4. Intente aprender a tocar la guitarra pero fue un intento fallido. 
  5. Me gustaría aprender varios idiomas, excepto Ingles y Mandarín.
  6. Me gusta la fotografía, el cine, la naturaleza. 
  7. Mi día perfecto es estar en mi cuarto un día lluviosos en pijama, tomando café y con un buen libro. 
  8. Quiero ser escritor.
  9. Soy Tourguide
  10. Tengo un tatuaje.
  11. La ultima y no menos importante es: Siento un deseo inmenso por leer, tener libros, tomar café y estar rodeado de la naturaleza. 
  • Preguntas por contestar:

   1- Te avergüenzas de lo que lees?

      - Para nada, inclusive me siento orgulloso de lo que leo.

 2-Fantasía o contemporáneo? Porque?
    
      -No tengo clasificación especifica, los dos tienen sus pros y contras. y porque no puede v                                                 ser un contemporáneo de fantasía. :D

 3-Descubriste alguna canción que la relaciones con un libro que ya leíste.

     - No, aun no descubro alguna canción.

 4-¿Que libro te introdujo en la lectura?
     
    -"Harry Potter: Las Reliquias De La Muerte" todo fue por una feria del libro que estuvo en mi escuela en el          2008 y lo compre a escondidas de mi madre con unos ahorros que tenía. 

 5- ¿Cual es tu genero favorito?

  - TODOS. Desde teatro, Novelas Negras, Ficción, Contemporáneo, Clásicos, QUEER...

 6- ¿Que tipo de características te gustan en un personaje femenino y   masculino?
      
    - Hablaré de los dos como una persona. Me gusta que tenga un perfil psicológico medio perturbado, que                 tenga sus demonios y sepa luchar contra ellos. Poder observarlo lo mas natural posible, que no este "puja'o".         Sea Inteligente, contradictorio... Que lo pueda imaginar como parte de la sociedad. 

7-Nombre del libro que amas como un tesoro invaluable.
  - Ninguno de mis libros es más sobrevalorado que el otro y si algún día llegara uno, seria uno propio.

8-Un libro que jamas leerías.¿Porque?

  - Aún no llega ese libro.

9-¿Tienes algún libro firmado? 
    
  - Tengo dos libros firmados. Uno es de ensayos y otro es una novela de  un profesor que tenía. 

1o- ¿Algún libro que te haya dado miedo?
   
- Todos me dan ese sentimiento, porque me introduzco en su mundo.  

11- Unas característica que te diferencia de los demás lectores.
   
- Ninguna. A mi pensar todos los lectores son únicos, la imaginación no tiene limite y cada cual interpreta la literatura a su manera.

     Mis Amigos blogueros nominados son:
  • Mariana cafeyliteraturasiempre.blogspot.com
  • Soff Liofmydr.blogspot.com
  • Mamen cazadoresdelibros-libros.blogspot.com

   Las preguntas y las reglas son las mismas ...